lunes 1 de agosto de 2011

Pensando en una idea estúpida.

El verano del año 2010 tuve una idea muy tonta, de estas que te vienen sin más, sin ningún esfuerzo, de estas de las que te avergüenzas pero que a la vez te sientes un poco orgulloso. Una idea estúpida, pero con gancho, con un gancho muy tonto, casi retrasado, pero con un retraso carismático. Pensad en Forrest Gump, ¿ya? bien, pues así fue la idea, como él: retrasada pero carismática.

La idea surgió durante la celebración del triunfo de España de la Copa del Mundo. Estaban los jugadores de España en Madrid, haciendo el loco en un escenario muy grande, y yo les estaba viendo por la tele. En cierto momento de esa locura colectiva, apareció Manolo Escobar y se puso a cantar. Al verle, me sorprendí y empecé a pensar en la antigua España, la España de Franco. Me acordé de los actores famosos de la época, y la idea de la que os hablo vino al pensar en uno: en Alfredo Landa. Una vez pronunciado su nombre en mi cerebro, con esa voz que tiene el cerebro, que parece que habla pero que en realidad está callado, algo se convulsionó en mi interior. Inmediatamente, una compleja red de neuronas relacionó a aquel nombre con Holanda, con el país, mediante un proceso del que yo fui totalmente inconsciente. En ese preciso instante, se divisaron las palabras ALFRED HOLANDA en mi mente, en esa pantalla que tiene la mente, que parece que ves pero que en realidad no hay nada. Pues ya estaba hecho, la idea había venido a mi.

¿Por qué Holanda? Pues porque había perdido la final.

Como véis, todo muy tonto, muy anormal.



1 cementerios:

Sils dijo...

Las gilipolleces del cerebro son misteriosas, agudas pero misteriosas. Si dijéramos todo lo que se le ocurre a nuestro cerebro... ¡ay que mundo tan bizarro y alegre sería este!

P.D. Qué alegria ver que habías actualizado