miércoles, 5 de enero de 2011

La anécdota de la vieja

Hace unos días fui al centro de Madrid en autobús, por razones que no vienen al caso. Como hacía frío en la calle, me puse un abrigo gordo, guantes y braga para el cuello. En el autobús me quité todas estas prendas y me senté. Un tiempo después se acercó una vieja y se sentó a mi lado. La vieja lanzó una rápida mirada hacia abajo y me dijo: "Se te ha caído...una cosa". Alarmado por sus palabras, miré hacia el suelo, y efectivamente, ahí estaba la braga. Le agradecí su servicio, pero me extrañó que hubiese empleado el término "cosa".

Pasado un rato, me di cuenta de la ingeniosa advertencia que me había hecho la vieja. Lo que había ocurrido no era, como yo había pensado en un principio, que la vieja no supiera cómo se llamaba lo que se me cayó. Todo lo contrario, en realidad había sabido evitar de una forma sutil y elegante decir en público "Se te ha caído la braga", un frase sumamente vulgar e inapropiada para aquella situación. Me descubro ante ella. Gracias, vieja.


5 comentarios:

Daphne dijo...

Sin duda está es la mejor de tus últimas entradas, aunque sea me hizo esbozar una sonrisa.

=)

Anónimo dijo...

Qué coño ha pasado con la anécdota del váter roto?

Quiero que por favor me devuelvan el dinero.

Sils dijo...

Llevo horas mirando blogs compulsivamente (sí, tengo mucho tiempo libre) y doy gracias al Altísimo por haber encontrado el tuyo. Al menos alguien con humor que sabe escribir. Eres más salao que las pesetas.

Albino Blanco dijo...

Anda, después de 4 meses sin escribir resulta que a alguien le valora esto, XD. ¡Bueno Sils! pues me alegro de que te haya gustado el blog. Hacía tiempo que alguien no se pasaba por aquí, se agradecen esos comentarios, sobre todo ahora que está tan abandonado el blog, y que tengo tan poca intención de seguir con él. Ya te iré leyendo, a ver qué escribes.

Mónica dijo...

Más sabe el diablo por viejo...