miércoles, 7 de octubre de 2009

Reflexiones matinales escuchando la segunda sinfonía de Mahler


1. Introducción.

Hace dos años lei un libro: "Reflexiones nocturnas escuchando la novena sinfonía de Mahler", deLewis Thomas. Este libro, que no conoce nadie, del autor que tampoco conoce nadie, llegó a mis manos en extrañas circunstancias: mi padre lo recogió de los excedentes de una biblioteca de barrio, de esa mesa apartada que tienen todas las bibliotecas, donde acaban los libros menos queridos, los rotos, los feos, los descatalogados y los pasados de moda; en otras palabras, la chusma de los libros. Me acuerdo que llegó a casa con otros 5 libros rotos y feos que había recogido de los excedentes, y los dejó tirados en el sillón del salón, tratándolos con desprecio, como se merecen. Los ojeé todos, y éste me llamo la atención, no porque tuviera buena pinta, era tan repelente como los demás: su portada consistía una foto pretenciosa de un cacho de madera con un ojo pintado. Lo que me resultaba atrayente de él era que había sido editado en la imprenta de la editorial Hermann Blüme en España, que estaba en Madrid, en la calle Rosario, que resulta que est a 50 metros de donde yo viví durante 15 años: en la calle San Bernabé.

Lo curioso era que en esos 15 años no fui capaz de darme cuenta de que en esa calle había una imprenta, solo recordaba un gimnasio donde también daban clase de judo y kárate, una tienda de chinos con una dependienta ecuatoriana, y una tienda de marcos que siempre andaba muy sucia; pero nada de una imprenta. Así que la curiosidad producida por este hecho circunstancial fue suficiente para que me decidiera a leer ese libro tan raro y poco atrayente.

La verdad es que el libro era entretenido, Lewis escribía bien, eso hay que admitirlo, pero se notaba que era un viejo de los años setenta y que era una persona muy normal. Lewis empezaba contando sus reflexiones sobre un marcapasos que le acababan de poner, decía que estaba contentísimo de vivir en una era que permitía la creación de semejantes prodigios técnicos. Luego de lamerle el culo al marcapasos, pasaba a hablar de las bombas atómicas, que dicho así parecen dos temas demasiado diferentes como para hablar de uno después del otro, pero los enlazaba de una forma que lo veías natural, aunque no me acuerdo de cómo.

El caso es que decía que la bomba atómica era muy buena porque era otro gran prodigio técnico, pero a la vez era muy mala porque mataba a mucha gente, y que había que usarla con precaución. Después de este consejo tan práctico, le daba por explicar sus ideas sobre el lenguaje, en otro de sus cambios de tema contundentes. Según Lewis, el lenguaje lo inventan los niños, y daba razones muy discretas y virtuosas para defender esta idea, pero como tampoco me acuerdo de cuáles eran, no os las voy a describir.

Luego de tratar el lenguaje, Lewis escribe (y es la única frase que recuerdo de todo el libro) "Lo que nos diferencia a las personas de los animales es el lenguaje, y el lenguaje ha llegado gracias a la evolución", y por supuesto, esto le sirve de introducción para explicar sus ideas evolutivas y lamer el culo a Darwin, aun más enérgicamente que al marcapasos.

Lewis trata otros temas que le preocupaban o interesaban enormemente, como la maldad de la guerras, los peligros del cambio climático, la maldad de las grandes multinacionales, la bondad de las energías renovables, la maldad de las dictaduras comunistas, la bondad de la democracia, la bondad de los productos naturales, y otros temas tan sumamente novedosos e impactantes. En el final del libro dice que todas esas ideas le vienen mientras escucha la novena sinfonía de Mahler, porque esa sinfonía le transmite que su final está cerca, y que necesita dejar escritos todos sus pensamientos antes de morir. Poco después termina despidiéndose de los lectores, satisfecho de haber cumplido ese deber vital de dejar plasmadas para toda la eternidad sus ideas.

Este libro no fue un libro especial para mí, fue uno de tantos otros que pasó sin pena ni gloria; como la novia que no besa bien, o el amigo que pilla tus chistes pero que no tiene gracia. Aunque hace 3 días ocurrió algo que me devolvió este libro a la mente, algo que pretende ser el contenido principal de esta entrada, algo sublime, magistral, espectacular: algo asombroso en todos los sentidos.

Lamento comunicaros que no lo publicaré ahora, esta noche tengo sueño y estoy sin ganas, así que tendréis que esperar unos días. Hasta entonces, espero que disfrutéis con esta introducción y que os quedéis con ganas de conocer el desenlace, que por supuesto será mucho más espectacular y trasgresor, puede incluso que incluya escenas de sexo.

¿Atrayente, verdad?

2 comentarios:

Erebyel dijo...

ñañaña, tanto Lewis y tanto rollo con el libro para que sea de introducción a...

Como es incomprensible por si solo necesitas saber la segunda parte y te enganchas y la esperas como un chute de heroína...

Eres MALO Albino Blanco... MUY, MUY MALO

Daphne dijo...

¡¡¡AlIbino!!!

Como se te ocurre excusarte con el vejete de Lewis Thomas, has escrito bajo la sombra de un mensaje subliminar. Está noche te has lucido, me dejas con la intriga, espero que no sea durante tres meses, sino iré a la calle San Bernabé(Si aún sigues viviendo allí, claro está) a sacarte con pajitas de colores el desenlace.

No eres MALO Albino, no eres ni MUY MALO, sino CRUEL!