lunes, 30 de marzo de 2009

El placer de la morcilla


El placer de la morcilla no consiste en saborear la morcilla, es algo mucho más elaborado.

Os explicaré como obtener ese placer:

1) Vais a una papelería.
2)Compráis un Rotring muy tocho y una cartulina blanca tamaño A3.
3)Vais al aeropuerto de Barajas.
4)Identificáis un vuelo que venga de ESTADOS UNIDOS.
5)Una vez identificado, os dirigís hacia la puerta de salida de ese vuelo.
4)Cogéis la cartulina blanca y el Rotring, y escribís "WELCOME FAMILY SMITH". Enseñadlo en la puerta.
5)Esperáis entre 5 y 15 minutos.
6) En poco tiempo aparecerá un hombre barrigudo, muy rojo de piel, con chanclas y calcetines. Irá acompañado por una mujer y varios hijos obesos. Os dirá "We're family Smith, are you from the Hotel?"
7)Vosotros decís "Yes".
8) Os los lleváis a vuestra casa diciendo "The Hotel is not available at this time because Mr Mc Fly has broken the Fluzo Condensator and the conditioned air is not working, you must wait at my house until Dog could repair it".
9) Ellos aceptarán gustosamente, ante esa razón de fuerza mayor. Una vez en vuestra casa, les invitáis a sentarse a la mesa. Para ello deberéis decir:"Sit" señalando con el dedo índice una silla situada al lado de la mesa en cuestión.
10) Le ponéis un plato, y en el plato una morcilla. "Eat it" habréis de decirles. Si se muestran reacios, les amenazáis con con golpearles con una regla de algún metal caliente en los nudillos si no obedecen. "Eat it or I'll hit you in the begining of your fingers with a very very very hot iron rule". Es una amenaza muy eficaz.
11) Una vez la hayan probado, dirán: "Delicious, I want more". Así que vosotros le dais más morcilla.
12)Cuando hayan comido hasta hartarse, os preguntarán " How is this wonderful food made?". Entonces les decís "With rice and..... pig blood".

13) Cuando veáis a los yanquis vomitar, habréis llegado a sentir el "placer de la morcilla".

sábado, 28 de marzo de 2009

jueves, 19 de marzo de 2009

Entrada musical

Hoy estoy aburrido, tengo pocas ideas y me apetece bastante poco hacer cualquier cosa. Así que he grabado esto, a ver que os parece:

miércoles, 11 de marzo de 2009

El momento del camarero


Fig.1. Pareja de camareros

El concepto de "momento del camarero" surge de una situación muy habitual en los restaurantes relativamente elegantes. Es ese instante en que el camarero, después de haber traído la carta, vuelve a la mesa para tomar nota de los platos y bebidas que desean los clientes. Entonces, en un tono distinguido y pausado, contesta amablemente a las dudas que puedan surgir, y a su vez indica los platos y vinos que "la casa" (los restaurantes se llaman a si mismos "la casa") recomienda por su inmejorable relación calidad-precio.

Los clientes, que en general tienen poca idea de vinos, carnes, pescado, y todo lo que tenga que ver con la restauración en general, escuchan al camarero con una mezcla de admiración ("¡cuánto sabe este camarero!"), confusión ("¡no me entero muy bien de lo que dice, es tan exquisito su vocabulario") y miedo ("que no me pregunte a mi, que no me lo sé..."). Por este motivo, cuando el camarero termina con su explicación y pregunta a los clientes sobre sus preferencias, éstos se limitan a decir " quiero lo primero que ha dicho", o también "me gustaría tomar lo último que ha dicho". En ocasiones especiales, cuando el cliente no se avergüenza de su escasa capacidad de atención y concentración, ni de su nulo conocimiento gastronómico, se puede atrever con preguntas como " ¿Me puede repetir lo primero que ha dicho?", admitiendo abiertamente su ignorancia.


En "el momento del camarero" el camarero en cuestión se siente poderoso, fuerte, listo, inteligente, culto..., en definitiva, se siente el líder de la situación. ¿Es esto justo? Ser camarero no requiere excesiva preparación, cualquiera puede ser camarero, cualquiera; pero esto no importa, lo que importa es que el camarero sabe de algo de lo que los demás desconocen, y automáticamente, eso le coloca en un nivel superior al resto del grupo (por insignificante que sea ese conocimiento).

Pongamos un ejemplo:

Escena 1. Los personajes son dos hombres (cliente 1 y cliente 2) y una camarera. El escenario es un restaurante. La escena comienza con la camarera acercándose hacia la mesa donde los clientes leen el menú.

Fig.2. La camarera, Cliente 1 y cliente 2.

CAMARERA:¿Qué les sirvo a los señores? Les recomiendo nuestra exquisita lubina, que está de temporada y tiene una inmejorable relación calidad-precio.
CLIENTE 1: Mmmm, yo mejor prefiero pescado, pero gracias.
CLIENTE 2: Yo quiero un sánwiche. Y también quiero lo primero lo que ha dicho.

...


Pero el "momento del camarero" no se queda en una mera anécdota de las interrelaciones camarero-cliente, se puede extender a cualquier aspecto de la vida, a cualquier momento y a cualquier persona. Todos tenemos algún "momento del camarero", disfrutamos cuando somos el camarero y nos avergonzamos cuando somos el cliente. Hay gente que suele ser camarero, otra que suele ser cliente; pero todos hemos echo de alguno de los personajes alguna vez.

Por ejemplo, en la escuela, el camarero es el profesor y los alumnos los clientes. Se da, a su vez, el curioso caso de las escuelas de camareros, en que los camareros aprendices son camareros y clientes a la vez, y el profesor camarero es camarero de 2º nivel, es decir, camarero de camareros.

Hay otras profesiones con muchos "momentos del camarero", que incluso superan el número de "momentos del camarero" de camareros mediocres. Los políticos y los músicos por ejemplo, cuando dan discursos o tocan conciertos ante un numeroso público. Algunos músicos, especialmente pianistas, han llegado a dejar el instrumento para dedicarse profesionalmente al mundo de la camararería. Gente chismosa rumorea que es por dinero (todos saben que un camarero cobra muchísimo más que un pianista), pero seguramente lo hagan por vocación, por hacer lo que verdaderamente les llama.

También hay seres inanimados que no son conscientes de sí mismos que tienen "momentos del camarero". En una película, la película es el camarero, y nosotros los clientes. Lo mismo pasa con las canciones, los curados, los libros, los ordenadores y los blogs. Ahora mismo, Tenspitalgo es el camarero y se siente mejor que vosotros, los clientes, ya que le prestáis atención porque os habla de algo que no conocéis. Los creadores de estos seres inanimados capaces de crear "momentos del camarero" se conocen como metacamareros y disfrutan de una ventajosa situación social, similar a la de los camareros de 2º nivel anteriormente mencionados.



Fig.3. Neil Strauss, un conocido metacamarero.


El "momento del camarero" es inherente al hombre, es quizás lo más antiguo que tengamos, nuestra forma básica de comunicación de conocimientos, la herramienta que ha permitido llegar al hombre a su grado actual de desarrollo. Por esta razón, he querido rendirle este pequeño homenaje, una pequeña entrada en un blog para un gran concepto.

Gracias, "momento del camarero", siempre te recordaremos y te llevaremos en nuestros corazones.





lunes, 2 de marzo de 2009