sábado, 31 de enero de 2009

Mi primera reunión de negocios.

Llego al portal del edificio donde trabajo, llamo por el telefonillo:"¿Quién es?", me preguntan; "Yo" contesto, y me abren. Subo 4 pisos y llego a la oficina; me gusta su disiposición: 4 puestos para "la ingeniería", uno para el informático, otro para la secretaria y uno muy grande para el jefe de mi jefe.

Les saludo a todos: "Hola, buenos días". Alto y claro.

El jefe de mi jefe y el informático me contestan con las mismas palabras. La secretaria me contesta con las mismas palabras y añade un "¿Cómo estás?". En la sección de ingeniería se oye un gruñido, nadie se vuelve hacia mí, así que interpreto ese gruñido como un "Hola querido compañero, estamos muy contentos de tenerte aquí con nosotros otro maravilloso día". Voy a mi puesto, me siento, enciendo el ordenador y empiezo con mis tareas. Todo marcha bien, puede ser un buen día.

Pero ocurre algo, se acerca el jefe de mi jefe. Bien, intento mantenerme tranquilo, no he hecho nada malo, no he roto nada, no he robado ningún boli ni he dibujado ningún plano mal..., al menos que yo sepa...

"Fran, ¿Cómo estas?" me dice."Bien, aquí andamos", le contesto. Y entonces viene la noticia:

"Hoy quiero que vengas a la reunión que tendremos con los ingenieros que se ocuparán del sistema de freno del nuevo vagón, bajaremos a la sala de reuniones en media hora."

Me quedo callado, asiento. Esta noticia me ha paralizado, ¿estaré preparado, seré capaz?. Me asaltan dudas, se me pone la cara roja: hoy tendré que emplearme a fondo.

Paso 30 minutos de agonía esperando, y entonces llegan los "invitados". Son dos, dos ingenieros. Uno es el asesor, tiene un aspecto bastante anodino: traje normal, corbata gris, carpeta marrón y abrigo negro; la cara tiene cierta asimetría, sus ojos son marrones, está medio calvo y el pelo que le queda es negro. Nada especial.

Y luego está el jefe.

El jefe impresiona a primera vista, es de esas personas dominantes que disfrutan sintiéndose poderosas. Su aspecto es cuidado y distinguido; viste con buenas telas, lleva una corbata lo suficientemente llamativa para destacar, pero a la vez lo suficientemente seria para no parecer un hortera; tiene un móvil de ejecutivo (de estos que son negros y tienen bordes plateados); maletín de cuero y reloj Omega. Parece un rico empresario inglés del siglo XIX, salvo por el móvil, claro. Aun así, lo que impresionaba realmente eran sus modales, sus gestos, su lenguaje y la manera en que combinaba todo ello para conseguir sus propósitos.

Durante la reunión, hizo todo esto:

-Sentarse ligeramente hacia atrás, dando la impresión de controlar la situación.
-Interrumpir a todos las personas que daban un punto de vista diferente al suyo, dando a entender que no acepta en absoluto segundas opiniones.
-Afianzar las frases contundentes que decía dando golpecitos en la mesa con su pluma Montblanc, marcando que estaba muy cómodo con la situación y que los demás les éramos tan familiares que se permitía hacer ruiditos con la pluma.
-Dejar ver "por casualidad" que tenía una tarjeta de presentación de un chino. De esta manera, dejaba claro que tenia negocios con los chinos y por lo tanto era un hombre importante e internacional.
-Cada vez que surgía una palabra técnica algo enrevesada, preguntaba a los asistentes sí la conocían. Si contestaban que no, les decía "Pues apunta la palabra y la buscas luego en internet". Así, conseguía disminuir la autoestima de los miembros del grupo y afianzar la suya, reafirmando su dominio de la situación.

Además, sus diálogos mostraban que tenía la autoestima bastante elevada. Os pongo un ejemplode una conversación:

En esta conversación aparecen dos personajes, uno será "jefe de mie jefe" y otro "ingeniero invitado dominante", los hechos ocurren en una sala de reunión.


JEFE DE MI JEFE: ¿Cómo os ha ido este año en vuestra empresa con la crisis?

INGENIERO INVITADO DOMINANTE: Pffff, bueno ya sabes que no corren buenos tiempos...

JEFE DE MI JEFE: Dímelo a mí, veo pérdidas millonarias en la empresa, hemos tenido que despedir a mucha gente, está siendo muy complicado.

INGENIERO INVITADO DOMINANTE: Entiendo, nosotros estamos muy mal también.

JEFE DE MI JEFE: ¿Muchas pérdidas?

INGENIERO INVITADO DOMINANTE: Ehm..., perdidas, bueno, la verdad es que perdidas no hemos tenido demasiadas.

JEFE DE MI JEFE: Ah, entonces es un tema de despidos.

INGENIERO INVITADO DOMINANTE: ¿Despidos? No no, no hubo despidos. Lo que pasó realmente es que solo conseguimos realizar el 80% de los proyectos que teníamos pensado realizar.


Bien, esta última frase fue contundente: en este momento todas las empresas luchan por no quebrar, y va el tío este y nos dice con toda su pachorra que ellos van mal porque solo han hecho el 80% de lo que habían planeado. Todos nos quedamos algo molestos, digamos.

Y dijo otra frase, al despedirse de mi:

"Encantado de conocerte Francisco, recuerda que el hombre que más vale no es el que sabe más, si no el que tiene más capacidad de aprender", una forma muy elegante de decir que no sé nada, en clara alusión a mi pobre aportación a la reunión (es lo que tiene tener poca idea de frenos y estar pendiente de el comportamiento de las personas).

Quiero apuntar que este señor tiene 60 años, ha estado 40 años trabajando, es ingeniero industrial, y aparte, tiene carisma. De hecho, es posible que las técnicas de control de grupo anteriormente descritas las hiciera insconscientemente.


En resumen, lo único que hice en mi primera reunión fue observar a la gente. Podria describiros al resto de asistentes de la reunion, pero sería más largo y no tan interesante. Por cierto, espero que la próxima vez que tenga una reunión, me centre más en el contenido, no en analizar la mente de la gente. XD

lunes, 5 de enero de 2009

Este año me voy a proponer...

-Afeitarme la cabeza y ponerme una peluca en forma de cresta fucsia; comprarme varias camisas de Judas Priest , 7 jerseises de Iron Maiden, unas botas con plataformas de 15 cm de altura, una chaqueta de cuero (a la que cortaré las mangas para convertirla en un chaleco de cuero), unos pantalones de pluricloruro de vinilo, unas pulseras de perro con pinchitos, unos collares de perro con unos pinchitos un poco más grandes, unas redes de las que llevan mandarinas (que teñiré de negro), un palestino, un abrigo de Neo y unas gafas de sol.

Con todo esto me haré un nuevo "look", con el que entraré a varias tiendas de Serrano. Empezaré por la tienda de Ralph Lauren, continuaré por Tommy Hilfiguer, Cartier, Gucci, Custo, Loewe, Tous y por último, me introduciré en el antro del pijerío mundial: la tienda de Armani, la que está dando esquina con la calle Jorge Juan (os lo indico por si a alguien le interesa quemarla).

Una vez haya pasado por todas estas tiendas, y haya disfrutado con las caras de estupefacción, asco y miedo de señoras cincuentonas casadas con diplomáticos, iré a los bajos de Argüelles un viernes por la noche, pero esta vez vestido normal. Llevaré en varias bolsas de basura todas las prendas utilizadas para conseguir el "look" anterior. Vaciaré las bolsas de ropa en medio de los bajos, rociaré la ropa con gasolina y la quemaré, a vista de una muchedumbre perpleja y enfurecida.

Mientras se quema la pila de ropa, me subiré a un banco y recitaré varios versículos del nuevo testamento, especialmente del apocalipsis. Asustaré a la masa con relatos de un Dios vengativo que castigará su vida de pecado con el fuego eterno. Ya me lo estoy imaginando:

"LA IRA DE DIOS CAERÁ SOBRE VOSOTROS, ¿VEIS ESTE FUEGO QUE QUEMA LO QUE MÁS QUERÉIS? ¡PUES EL INFIERNO ES ASÍ, PERO DURANTE TODA LA ETERNIDAD! MUAJAJAJAJAJAJAJJAJAJA."

Y luego escaparía cortando cabezas de heavies con mi genuina espada láser de Mattel.

Aparte de esto, también me propongo:

-Aprender a hipnotizar.

-Ir a París en bici.

-Ir a Bolivia, Brasil, Suiza y Holanda en avión.

-Terminar de inventar el "RECOGECHOCOLATINAS" (ya tengo el motor. XD).

-Componer una canción para la próxima película de James bond.

-Leer varios libros de antropología para analizar el comportamiento humano.

-Llamar a teléfonos al azar para que me recomienden libros.

-Aprenderme de memoria todas las canciones de Disney.

-Y por último, ver caras, ver muchas caras.